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TROY

Tengo una fascinación por crear y construir algo de la nada pues al final se disfruta el resultado del trabajo realizado. Nací en Filipinas en la ciudad Ángeles. Mi papá era militar así que vivíamos a las afueras de la base. Disfrutaba mucho ver desde la azotea de la casa donde tendíamos nuestra ropa en alambre a secarse, a los jets militares en el cielo. Mis hermanos y yo siempre encontrábamos maneras creativas de entretenernos pues en ese entonces no teníamos el lujo de las computadoras o los videojuegos. Siempre encontrábamos nuevos juegos y actividades para mantenernos ocupados. Mi hermano mayor Tom vivía en los Estados Unidos con mi papá. Mi hermano Jayson criaba pichones y los entrenaba. También acudía al parque y competía con otros que adiestraban palomas.

Teníamos una familia numerosa en Filipinas, con muchos primos, tíos y tías. Mi abuela tuvo 12 hijos. Lo que más me gustaba eran las reuniones familiares y lo unidos que éramos. Aprendí todos mis valores morales de mi familia en Filipinas. Me enseñaron a tener fe y creer en Dios, de cuidarnos unos a otros y siempre respetar a los mayores. Frecuentemente rezábamos juntos en familia, ser una persona espiritual es algo que aún conservo.

En 1991 el volcán Pinatubo en Filipinas hizo explosión causando una gran catástrofe.  Éste estaba a tan solo 20 millas de nuestra casa. Mientras mirábamos llenos de temor la explosión, sentimos la tierra sacudirse, formándose una gran nube en forma de hongo encima del volcán. Esto era tan solo el inicio. Al día siguiente a las dos de la mañana se escuchó una gran explosión, era la segunda explosión de un volcán más grande registrada en la historia. Mi papá nos dijo que los militares no habían tenido oportunidad de advertir a la población, pero se logro evacuar a los habitantes. Recuerdo la tierra temblar y partirse, todo en nuestra casa se estaba cayendo. Todos nos tomamos de las manos y rezamos mientras sentíamos y escuchábamos sonidos de terror en la ciudad Pit. La explosión del volcán provocó un tsunami así que había mucha agua en todas partes. La ceniza y el polvo de la explosión dejó la ciudad en total oscuridad durante varias semanas. Miles de personas murieron y familias fueron separadas, fue algo devastador para nuestra gente. Mi familia se mantuvo unida mientras nuestra ciudad fue cubierta de ceniza.

Durante este tiempo mi papá rápidamente hizo preparativos para traernos a Estados Unidos, aunque tuvimos que dejar a algunos familiares en Filipinas por el proceso migratorio. Recuerdo que no dejaba de llorar en mi camino hacia el Rogue Valley. No sabía hablar inglés y esto me hacía sentir como un extraño, y aún más todavía porque no veía ningún filipino en el valle. Recuerdo mi primer día en la escuela, el maestro me puso audífonos porque no entendía lo que se decía. Toda la experiencia fue un shock de culturas para mí.

Mis dos padres trabajaban largas horas así que casi no estaban en casa. Todo lo sucedido en tan corto tiempo fue construyendo en mi un enojo que expresaba de manera negativa, pero todo esto cambió cuando conocí a un hombre de nombre Rubén que me introdujo a un gimnasio de box que se llamaba Bulldog Boxing. Yo soñaba con ser alguien grande y estaba confundido y con emociones encontradas. Mi entrenador Joe Pedrojetti quien siempre supo ver lo mejor en cada persona, supo como mantenerme enfocado.

Tuve a mi hijo Tyren Lokai Wohosy a los 14 años de edad y me enamoré de Rehanna mi novia de la juventud a quien había conocido cuando yo tenía 9 años de edad. Tenemos dos hijos y estamos felizmente casados. Hubieron tiempos difíciles, pero nos hicieron más fuertes. Ella es una gran mamá y una mujer llena de fortaleza.

El box me llevó en el 2007 a las pruebas olímpicas en Houston. A mi regreso, el gimnasio Bulldog Boxing estaba cerrando y mis entrenadores se retirarían. Pensar que el gimnasio que me había salvado cerraría me entristeció muchísimo. Yo sabía algo de construcción así que construí en mi cochera mi propio gimnasio. Me ejercitaba por las noches manteniendo vivo mi sueño y pasión por el deporte. Los niños del vecindario empezaron a llegar a mi gimnasio para que les diera lecciones de box. Vi en ese momento cómo el box podría ayudarles como me ayudó a mí. Y así surgió la necesidad de crear mi gimnasio de box Spartan. Decidí este nombre pues fue el ejercito espartano el creador de este deporte.

Troy Wohosky fundó Spartan Boxing y el es principal entrenador de este gimnasio que trabaja sin fines de lucro. Llegó a ser el boxeador número 3 del país, ha viajado por todo el mundo compitiendo, incluso ha formado parte del Equipo de box de los Estados Unidos. Tiene un record impresionante con 87 triunfos en categoría amateur. Troy tiene un profundo deseo de ayudar a la juventud que se encuentre desorientada, a encontrar su camino.

 

English Version:

I love creating and building something out of nothing because you get to enjoy the fruits of your labor at the end. I was born in the Philippines, in Angeles City. My dad was in the military, so we lived outside of the base. I loved watching the military jet airplanes in the sky from our rooftop where we hung our clothes to dry on chicken wire. My siblings and I always found creative ways to entertain ourselves because we did not have the luxury of computers or video games. Every month there were new games and activities to keep us occupied. My oldest brother Tom lived in the United States with my dad. My brother Jayson raised pigeons and trained them. He also raced them at the park with other competitors.

We had a big family in the Philippines, with lots of cousins, aunts, and uncles. My grandma had 12 kids. What I really loved the most was when we had family gatherings and how close we all were. I learned all my morals from my family in the Philippines. They taught me to have faith and believe in God, to take care of one another, and to always respect our elders. We frequently prayed together as a family, so being spiritual stayed within me as I was grew older.

In 1991, a catastrophic volcano erupted in the Philippines. Mt. Pinatubo was 20 miles from our house. As we fearfully stared at the explosion that shifted the ground, it looked like a big mushroom cloud above the mountain. This was just a teaser! That following day at 2 am a large explosion was heard, which ended up being the second largest volcano eruption in history. My dad told us the military didn’t have time to tell the citizens, but they were all evacuated. I remember the ground shaking and cracking open, everything in our house was falling. Our entire family was holding hands praying while we felt and heard the sounds of terror in our city. Water flowed through the city from a tsunami caused by the eruption. The ashes and dust covered the sky and left the city in total darkness for weeks. Thousands of people died and families were split apart. It was a devastating time for our people. Our family stayed close and stuck together while our city was in ashes.

During this time, my dad quickly made arrangements to bring us to the United States, but we had to leave some family behind because of the citizenship process. Tears flowed down my eyes like an endless river as we were our way to the Rogue Valley. Not being able to speak English made me feel like an outcast, especially because I didn’t see any other Filipinos around.

I remember my first day of school the teacher put headphones on me because I couldn’t speak English. It was culture shock for us.

Both my parents worked long hours so they were never really home. There was an anger that built up inside me that was channeled in negative ways. This changed when I met a man named Ruben who welcomed me into a boxing gym called Bulldog Boxing. I was searching for greatness and I was confused with mixed emotions. I then met my trainer Joe Pedrojetti who always saw the best in people and knew the words to keep me focused.

I had my son Tyren Lokai Wohosky at the age of 14 years old and fell in love with Rheanna, my childhood sweetheart, who I met when I was 9 years old. We have two kids now and are happily married. There were some moments and rough times, but they made us grow stronger. She is an amazing mother and strong woman.

My dedication to boxing, lead me to the Olympic trials in Houston in 2007. After returning, Bulldog Boxing gym was closing down and my coaches were going to retire. I was heartbroken that the gym that had saved me was closing down. I worked construction during the day and turned my carport into my own boxing gym. I worked out at night, keeping my dream and passion alive. Once I started training in my carport, kids from the neighborhood would come by for lessons. I saw that boxing was a special guide for them, to benefit from. That is when I realized I wanted to open up Spartan boxing, (a reference to the Spartan army) which is where boxing originally came from.

Troy Wohosky founded Spartan Boxing in 2012. He is currently the President & Head Coach of non-profit Spartan Boxing Gym located at 729 Welch Street in Medford, OR.  Troy became one of the country’s top boxers, ranked #3 in the nation. Troy has traveled all over the world competing including a tour with Team USA Boxing. He has an impressive boxing record with 87 amateur wins, 20 by knockout, and 17 losses. His professional record is 2-1. Troy has a deep-rooted desire to steer struggling youth in the right direction.

 

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Alfredo Flores

Alfredo Flores

Editor of Caminos Magazine. Thank you to the communities of Southern Oregon for your continuous support!

1 Comment

  1. Aggie Vaeono
    February 11, 2017 at 12:48 pm — Reply

    How can I enroll my child in boxing?

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